Todos somos Samara

Por | Miércoles, 8 octubre, 2014

Ch 2 (2)

(cc) Fernanda Cortés

 

La inmediatez de Twitter ha invadido la televisión. Y al parecer llegó para quedarse. ¿Acaso los roles se invirtieron? ¿Somos nosotros los que ahora diariamente evaluamos lo que nos muestra la televisión? Twitter te permite mirar de cerca los contenidos televisivos. Cual lupa, cual sapo, cual ¿Samara?

Coke was right

El Coke es uno de los primos más chicos de mi familia. El enano llegó al final. Ya habíamos nacido varios más o menos seguidos, estábamos todos ya en el colegio, sabíamos leer, habíamos pasado navidades y veranos juntos.  Al Coke le encantaba la tele, MUCHO. Veía demasiado a mi parecer.  Tenía como 4 años y le encantaba el Rey león: se sabía los textos de esa y partes de la segunda. Una vez armó una pataleta monumental porque quería ver Cachureos pero… era martes. Fue difícil explicarle, pero él quería verlo en la semana y tenía ganas de que llamaran a “la tele” para solucionarlo. El tiempo pasó, ya estamos todos más viejos. El tema es que, por muy mañoso que fuera mi primo: fue visionario. Obviamente no lo sabía (y en realidad nadie lo sabía tampoco) pero en la actualidad sí podemos <<hablar con la tele>>. Twitter es una de las herramientas que la mayoría –si es que no todos- los programas de la señal abierta han incorporado. Hoy se sabe que es importante saber qué es lo que piensa la gente. Cambió el paradigma. La cosa ya no es unidireccional. Hoy siempre hay algo que decir y eso ha cambiado la industria televisiva.

En palabras de Nicolás y Grandío “Twitter ha cambiado el modo en el que vemos televisión. (…) se está llegando al extremo de que algunos programas incluso susciten más interés por su debate en directo a través de la red social que por su calidad intrínseca televisiva” . Ahora, el interés puede originarse desde el contenido televisivo y eso reflejarse en Twitter, o puede ser al revés. Es interesante lo que un feedback inmediato puede hacer para un programa en directo, es como tener un examen oral. Se sabe inmediatamente si la cosa va bien o fatal.

 Hay dos programas o late shows –ya que nos pusimos bilingües- que destacan (para bien o mal) por su incorporación del uso de Twitter a lo largo de la transmisión. Es decir: es parte del contenido y se discute a partir de ello. Uno es “Mentiras Verdaderas” de la Red y, el segundo; “Mas Vale Tarde” de Mega.

True story

Mentiras Verdaderas está al aire desde el 2011. Primero lo condujo Eduardo Fuentes, hasta que en 2013 lo asumió en forma definitiva Jean Philippe Cretton. Se transmite de lunes a viernes desde las 22.30 a 00:30. Es un programa que ha ido en ascenso y que en la actualidad posee una audiencia importante.  Suelen tener dos invitados, que van desde políticos, artistas, farandulilla, hasta la gran Botota Fox. Es uno de los programas que ha incorporado Twitter como plataforma activa del desarrollo de la transmisión, suelen entregar el hashtag creado por el programa con el nombre del invitado al inicio del programa para que la audiencia se una y participe. Más de una vez lo he estado viendo y han sido trending topic. Lo relevante es que no le asignan sólo un espacio determinado al uso de esta plataforma sino que el conductor lo está recordando constantemente, tablet en mano. Se leen de forma continua comentarios e Incluso hay veces en que el conductor lee preguntas de usuarios de Twitter para que el entrevistado responda.

En este caso se da lo que Nicolás y Grandío denominan como “ver televisión con Twitter abierto”. Es decir, el acto de ver televisión ha mutado desde una noción unidireccional sin posibilidad de respuesta, donde existe una diferencia de poder, hacia la posibilidad de transformar este acto en una experiencia multiplataforma. Donde lo que importa no es ya sólo lo que veo, si me entretiene o no, sino que esa realidad se extrapole a una plataforma paralela, que puede influir de manera importante, directa y explícita en el éxito del programa. En el caso de Mentiras Verdaderas, el conductor actualiza de forma reiterada la cantidad de seguidores y retweets que está teniendo el invitado del programa en ese momento.

Quizás una de las razones por las que el programa ha tenido buenos resultados es debido a que se mantiene un flujo constante de interacción con la audiencia, y debido al continuo alcance de trending topics, en este caso sucede lo que de acuerdo a Nicolás y Grandío se entiende como el intento del medio de canalizar para gestionar la conversación (con el invitado) hacia su producto (el programa). El hecho de que en Mentiras Verdaderas se le otorgue un espacio constante y sostenido a la plataforma de Twitter da cuenta de que la generación transmedia  (Jenkins, 2003) está siendo efectiva, ya que lo que se genera fuera del programa de televisión es igual o más atractivo de lo que la televisión emite. Y el programa transparenta eso.

Mentiras Verdaderas hace buen uso del recurso del hashtag, el programa funciona como un emisor que incorpora activamente a la audiencia en la conversación. De esta manera genera un discurso colectivo y está al tanto de lo que está gustando y de lo que no, esto produce que los telespectadores se sientan incluidos y considerados, rompiendo el paradigma del programa de televisión sordo y omnipotente.

Garra con guantecito de cocina

Más Vale Tarde es otro de los programas que le otorga un uso relevante a la plataforma de Twitter, aunque lo aborda de modo distinto al programa anterior. Este late show es transmitido por Mega desde Marzo de 2013 y es conducido por Álvaro Escobar. Va de lunes a jueves a la 1 am.

En este caso, el conductor también anuncia el hashtag creado por el programa para el invitado, Escobar también conversa con tablet en mano. Sin embargo, el espacio otorgado a la participación directa de los twitteros es más acotado y generalmente “en buena onda”. Es evidente, como telespectador, que es poco probable que todo el mundo adore al invitado de turno. Aquí también asisten individuos desde todos los sectores, aunque suele haber una tendencia que se inclina hacia lo farandulero.

Algo tiene de “soft tv” este programa, Álvaro Escobar está siempre tan encantado y absorto en lo que relatan sus invitados. Hay un aura general del programa que hace que la transmisión tome tonos demasiado nice. Las notas con los papás, el despacho con el abuelo, la carta emotiva, las fotos familiares. Y bien: es parte de la vida, pero: incluso los tweets son buena onda. Hay algo que Nicolás y Grandío mencionan que aquí efectivamente se cumple: generalmente produce más revuelo la reacción y/o conversación que se genera en Twitter que el contenido del programa en sí. En este caso la televisión funciona como gran ejemplo de generación transmedia, donde lo producido fuera del espacio televisivo resulta efectivamente más atractivo que lo transmitido en sí.

En el caso de Más vale tarde, el uso del hashtag no parece el más adecuado, o quizás no lo que se esperaría de acuerdo a la forma en que se utiliza Twitter. Nicolás y Grandío plantean que para el programa, el hashtag “es un recurso que ofrece instrucciones sobre cómo incorporar a la conversación a una audiencia; y para ésta, es el elemento que permite clasificar sus aportaciones dentro de un discurso colectivo”.  En este sentido pareciera ser que la existencia de una audiencia, que ve televisión y lo hace de modo multiplataforma, no es recogida por el programa. Quizás ese es el saborcillo nice que queda al verlo demasiado rato. O quizás yo no soy el público objetivo: también es una opción.

Fuera del pozo

El uso de Twitter se ha masificado de forma transversal en los programas de televisión. La plataforma ha tenido tanto éxito a lo largo del tiempo que, a estas alturas, resultaría extraño que un programa no lo utilice. Es una forma de demostrar que las audiencias importan, que se sabe que aunque el programa no formase parte de esta red social, de todas formas se hablará, para bien o mal, por lo que es mejor estar presente y generar un espacio donde la audiencia pueda acudir. Es la realidad de la nueva forma de ver televisión; ahora lo que sucede no sólo acontece en la tele, puede suceder de forma paralela y con mayor intensidad en otras plataformas, como Twitter.  Esto puede generar una mayor exigencia a los programas, pero a la vez le ofrece la posibilidad a las audiencias para que modifiquen contenidos o al menos puedan dar su opinión. Y de esta forma nivelar la balanza de poder entre medios y audiencia. Las personas tienen la posibilidad de adentrarse en el contenido televisivo de forma simultánea al desarrollo del programa. Ya no estamos en el pozo, si no fuera de él, cerca de la tele.

¿Recuerdan la película “El Aro” donde hay una niña que sale del televisor? En su momento a más de alguno le dio terror. A mí al menos sí. Hoy sucede todos los días, aunque de forma inversa: diariamente las personas están ingresando a la televisión desde sus celulares, tablets y computadores. Todos podemos decir, opinar y compartir lo que sucede en televisión. Todos somos Samara.

GIF DOS FEÑAAA

“Estrategias de comunicación en redes sociales” (Miguel Ángel Nicolás y María del Mar Grandío, 2012)

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2 comentarios
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  1. Interesante tu tema. Me llama mucho la atención el protagonismo que tiene Twitter en la televisión.

    A veces se nota el uso forzado de Twitter en los programas, ya que para no quedar atrás usan esta plataforma en su transmisión, pero más que nada por moda y no profundizan en la interconexión con los usuarios. La Red es un canal que adoptó Twitter en todos sus programas, aprovechando verdaderamente de la participación de usuarios y ese es un factor que, creo yo, ha afectado su popularidad, ¿no crees?

  2. De todas maneras. De hecho, considero que esa es una de las grandes razones por las que las personas prefieren el canal, o al menos en el caso de Mentiras Verdaderas en particular. En este programa queda en evidencia que el uso (o el “correcto” uso) de Twitter como plataforma de interconexión efectivamente provoca una ruptura del paradigma unidireccional televisivo, mutando hacia una relación de feedback continuo. Este programa lo incorpora sin el miedo, obligación o moda con que otros programas sí lo hacen y es muy probable que eso se refleje en el nivel de audiencia.

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