Los medios aprendiendo a usar las nuevas tecnologías

Por | Jueves, 9 octubre, 2014

digital

(cc) Fabián Escudero

Por: Fabián Escudero

La brecha generacional entre los que nacimos en los 90’ y los que nos concibieron en los 90’ no es tan grande. En su mayoría, pasaban por los veinte años cuando se transformaron en nuestros padres, sin embargo la velocidad con que la tecnología comenzó a evolucionar ha dificultado su adaptación a estas nuevas tecnologías. Y eso mismo le ha ocurrido a los medios.

Si hay algo que el Internet sepultó fue el periodismo tradicional y su emblemática pirámide invertida. Quizás estoy siendo muy melodramático; quizás hasta me estoy adelantando a los hechos. No es que en realidad el periodismo clásico al que muchos están tan acostumbrados haya muerto. Más bien digamos que están, o se están agotnado. De eso se dieron cuenta distintos medios que han, de alguna manera, sabido integrar las nuevas tecnologías a su línea editorial dándole énfasis precisamente a este concepto de nuevo periodismo que se centra en la interacción con el lector, con el público y con el demandante, es decir, aquél ciudadano al que se le da la oportunidad, el poder, tal como si se tratara de una plaza pública en la antigua Grecia, de alzar la voz – o las letras – y exponer su causa.

Siempre se ha hablado de que en Chile la cuestión de los medios de comunicación es muy compleja por la poca variedad de alternativas. En lo que tiene que ver con medios escritos la gama no supera a los cuatro más grandes (El Mercurio, La Tercera, Las Últimas Noticias y La Cuarta), cuyos dueños son prácticamente los mismos, y por lo tanto, los intereses, no varían. El Mercurio y La Tercera son de derecha, eso es indiscutible, por lo que poseer un medio con una mirada distinta de la sociedad, de la economía, de la moral y ética, e incluso de la historia, es un verdadero logro. Seamos realistas además, abrir un periódico de circulación diaria sin pertenecer a los grandes círculos socioeconómicos del país y tener éxito es básicamente irreal. El papel ya no se vende y ese es un problema que incluso el grupo Edwards y Copesa enfrentan. Ahora bien, teniendo en mente esto, los medios clásico han intentado adaptarse a estas particulares plataformas de comunicación llevando sus publicaciones a la pantalla digital, creando páginas webs e incluso estableciendo cuentas en las redes sociales, tales como Facebook, Twitter, Instagram, YouTube entre otras. Pero a decir verdad, no son lo que uno podría esperar de los “gigantes de la industria” a la hora de la verdad.

Medios tradicionales en internet, padres aprendiendo a usar un computador

La brecha generacional entre los que nacimos en los 90’ y los que nos concibieron en los 90’ no es tan grande. En su mayoría, pasaban por los veinte años cuando se transformaron en nuestros padres, sin embargo la velocidad con que la tecnología comenzó a evolucionar produjo un fenómeno en el cual hoy en día se transforma un verdadero desafío lograr que ciertos adultos aprendan a usar de manera correcta un computador, un celular, un Tablet o el internet como tal. A veces resulta que este fenómeno se ve reflejado en los mismos medios tradicionales que intentan adaptarse a estas herramientas. Algunos lo logran con modesta capacidad, pero jamás al nivel de los medios jóvenes. En otros casos es hasta irrisorio ver como algunos intentan verse “modernos”. Es como el papá viejo intentando estar “en onda”, “in”, y parecer joven. “Lolein”.

(cc) Fabián Escudero

(cc) Fabián Escudero

Un diario joven, revolucionario y diario… sí, diario

                Como el papel no vende, y sería un suicidio comercial intentar ganarle los pocos fieles lectores a los 4 gigantes de la industria, lo que varios medios alternativos han optado por hacer es simplemente captar la atención de los jóvenes lectores a través de las redes sociales. Son eficientes a la hora de la inmediatez, este nuevo siglo y ya a partir de esta segunda década estamos capacitados de llevar con nosotros el internet a donde queramos gracias a la magia del Wi-Fi, el 3G, los smartphones, entre otros gadgets. Los medios a través de las redes sociales permiten además no sólo interactuar con el periódico en sí, sino que también con otros lectores. Es natural ver los comentarios de una noticia en Facebook y encontrarse con millares de “suscriptores” opinando sobre la noticia presentada. Es cierto además que muchos de esos comentarios se prestan para el humor, pero aun así esto no deja de ser importante ni le quita seriedad al asunto; todo lo contrario, de cierta manera humaniza el medio y nos recuerda que aún detrás de la pantalla estamos interactuando con personas, tales como nosotros.

Ahora bien, dentro de estos medios alternativos, modernos, cuyo fuerte no es el papel sino el limbo invisible que rodea la atmosfera del siglo XXI, nos encontramos con medios como El Mostrador (el primer medio digital de Chile), El Dínamo, The Clinic (quizás el que tenga mayor trayectoria), y El Ciudadano. Medios no sólo rupturistas, sino que una verdadera alternativa política a los grandes conglomerados pseudo-republicanos y tradicionales a los que estamos básicamente acostumbrados a leer. Lo más difícil del nuevo periodismo – y de la Web 2.0 en general – es encontrar información. Sí, tal como lo leyó. Información. ¿Por qué digo esto? Vivimos en una era de las comunicaciones donde todo está al alcance de un click, o más simple aún, un toque. La democratización de esto es un verdadero avance en términos de libertades civiles e igualitarismo social. Pero tiene un costo. No podemos pretender que todo el mundo nos cuente la verdad; que todo el mundo sepa la verdad; que todo el mundo nos quiera decir la verdad. Porque algo como “la verdad” es algo demasiado subjetivo. Pero en un Chile donde por décadas nos han contado sólo una verdad – la de Edwards y Copesa por ejemplo – un medio de escape, nuevo y ciudadano es un bálsamo. Y no se trata de asumir que sólo por ser lo contrario estén diciendo la verdad absoluta, sino que al menos ya tenemos la opción de leer una alternativa lo considerado “oficialista”

El Ciudadano

                De todos los medios alternativos, el que más me llama la atención es El Ciudadano. Fundado el 2005 por Bruno Sommer, partió como un medio regional en Los Ríos que fue agarrando fuerza hasta poseer una circulación nacional. Su reparto en papel es mensual, sin embargo su fuerte está en las publicaciones digitales. Posee una página no muy distinta a la de la mayoría de los medios digitales en la actualidad, sin embargo, como medio joven, digno de nuestra generación, su fuerte está en las redes sociales, sobre todo Facebook. Cuando uno está “suscrito” al Ciudadano en Facebook está constantemente recibiendo noticias, artículos, entre otras publicaciones en el inicio. La mayoría tienen un tinte político claro. El Ciudadano de por sí no intenta vender el cuento de que son un periódico objetivo, apolítico y sin una tendencia clara. Eso a uno puede gustarle o no, pero al menos hay una honestidad en decir lo que se quiere, y tener una orientación fundada en los hechos que otros medios quizás omiten. A diferencia de lo que podemos ver entre las desventajas de las nuevas tecnologías, El Ciudadano se rige por esta libertad de expresión tan propia del periodismo ciudadano. La libertad de opinión y del conocimiento. Según Sommers para el sitio Puroperiodimo: “Esto no se publica porque hay un avisador o una pauta porque no permite decir esto (…) Quizás los periodistas que nos hemos abocado a este proyecto periodístico no tenemos grandes ingresos —agrega—, pero sí tenemos grandes satisfacciones que tienen que ver con el poder ejercer nuestra profesión sin ninguna censura”. Destaco esto porque en el texto “Herramientas Para la Medición de los Social Media”

Son todo lo que los demás no quieren ser; dicen lo que los otros no quieren decir; y por ende reciben lo que los demás no: la admiración de una nueva generación, el público que Chile ha engendrado junto a las nuevas tecnologías.

chudadiano

[cc] Fabián Escudero




Un comentario
Conversemos... »

  1. Buen análisis. Comparto tu cercanía con medios como El Ciudadano, los sesgos de El Mercurio y La Tercera me hacen imposible verlos como medios ejemplares.

    Ten cuidado con la redacción. El final del penúltimo párrafo es confuso, no sé si te faltó una frase o si hubo una equivocación de palabras.

    ¡Saludos!

Conversemos...

You must be logged in to post a comment.