Tarek Giacaman, uno de los 100 líderes jóvenes 2014

Por | Martes, 2 diciembre, 2014

A casi una semana de entregar su cargo de Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar (FEUAI Viña), hablé con Tarek Giacaman (20 años), estudiante de Derecho de dicha casa de estudios, viñamarino de toda la vida y el mayor de tres hermanos. 

Giacaman manifestó su decisión de ser político en el futuro, de los desafíos y logros de la FEUAI a su cargo y de la relación entre las redes sociales, el periodismo y la política; entre otros temas.

¿Por qué decidiste estudiar derecho y por qué en la UAI?

Toda mi vida he tenido una profunda vocación social, un ideal constante de transformación y unas ganas tremendas de poder contribuir de buena manera a los cambios que nuestro país necesita. Luego de reflexionar durante mucho tiempo desde qué perspectiva o área podría yo contribuir, llegué a la conclusión que debía ser desde el sector público. Verdaderamente creo que los reales cambios provienen desde ese sector, siempre teniendo en cuenta que se trabaja en conexión con el sector privado y las manifestaciones claras de la sociedad civil; como lo son las ONG o fundaciones.

Teniendo claro que debía ser desde el sector público, tomé la decisión de ser político. Me gusta mucho el trabajo que se hace y ya para esa época (17 años), yo ya había sido vicepresidente del Centro de Alumnos de mi colegio, organizando tres misiones, trabajos de invierno, etc., tenía claro que tenía facilidades para la dirigencia y que me gustaba.
De la política al derecho hay solo un paso: si quiero legislar tengo que conocer la ley a cabalidad, de manera que no cometa errores de ningún tipo.

Sobre porqué elegí la UAI, estoy convencido de que si bien esta facultad no es la mejor de la región, es la segunda mejor. Además, tiene un apego constante a los negocios (me gusta mucho el emprendimiento) y la economía (de lo cual también debo aprender bastante para ser el tipo de parlamentario que Chile necesita).

¿Has participado de algún movimiento político o social? 

No había participado de ningún movimiento político hasta este año. Soy consejero Evópoli, pero no he participado de ninguna actividad. Creo que el año que viene deberé decidir hacia dónde dirigirme y qué camiseta es la que mejor se ajusta a mis ideales.

¿Cómo se gestó el proyecto para formar la segunda FEUAI Viña, contigo a la cabeza? 

Yo participé con Ismael (Soruco, el anterior presidente) desde los inicios de la organización y estuve presente en todos los procesos que se vivieron. Además, fui director del departamento de Política y participé todo el año en la Organización de Federaciones de Educación Superior (OFESUP), además de asistir a varias reuniones de la Confederación de Estudiantes de Chile, CONFECH.

Siempre estuve ligado a la idea de una continuidad del proyecto. Se volvió más serio el hecho de que yo debía tomar las riendas del asunto cuando Francisco Campos, mi mejor amigo, me dijo que tenía ganas de trabajar, que ansiaba varios cambios en la Universidad y que estaba dispuesto a ser mi vicepresidente. Nos dimos cuenta que identificábamos los mismos problemas, que veíamos falencias en la vida universitaria, la acción social y la política. Nos pusimos a divulgar nuestras ideas, a buscar un equipo y nos percatamos de que nuestros ideales también motivaban a muchos otros alumnos, que el discurso tenía peso y que estaba la consistencia correcta como para dar la pelea por lo que queríamos.

¿Cuáles crees tú que fueron los mayores desafíos de la FEUAI, tanto grupal como personalmente? 

Primero, somos una Universidad privada no tradicional, de modo que dentro del alumnado no había una conciencia sobre lo que es una Federación, por lo que nos costó mucho hacernos un espacio, que la gente dejase de mirarnos como si fuésemos un Centro de Alumnos más, y se diera cuenta que nuestra pega iba mucho más allá, que nosotros podíamos otorgarles voz y voto en las reformas que vive el país y que teníamos un peso mayor para incidir en las decisiones que toma la dirección de nuestra Universidad.

Por lo mismo de no tener historia y cultura de Federación, la administración de la Universidad no está acostumbrada a nuestra organización, por lo que no teníamos un millón de ventajas que en las grandes federaciones del país si existen: el fuero estudiantil, una oficina, un presupuesto realmente bajo ($2.800.000, hasta el de los CAA de Derecho, Ingeniería Civil y Comercial es más alto), etc.

En segundo lugar, somos una Universidad de región, se hace muy difícil meterse en los medios y la discusión nacional cuando estás apartado de todo lo que ocurre en Santiago. Este es un perjuicio más del centralismo que se vive en Chile.

Y por último, en su mayoría la directiva era de centro derecha. Éramos reconocidos a nivel nacional como “los niños cuicos y fachos de la UAI”, por lo que cuesta mucho más poder realizar alianzas con otras universidades y participar con voz potente en las discusiones.

Logramos derribar el mito de que somos un grupo de alumnos adinerados que está cómodo con el país como está y nos mostramos como gente dispuesta a trabajar, que tiene claro que Chile necesita cambios y que tenemos opinión propia, pero siempre existirá esa barrera generada por la ideología política.

¿Y cuáles representan para ti los mayores logros de la Federación? 

Yo creo que es el reconocimiento y el empoderamiento.

El primer punto se refiere a que la gente ya sabe que existe una Federación, sabe que somos capaces de influir en la dirección de la Universidad, que podemos participar de las transformaciones chilenas y que los medios si nos toman en cuenta (así como también lo hace la opinión pública). Saben para qué existe una Federación y reconocen su carácter político.

Y por empoderamiento me refiero a que los estudiantes nos criticaron cuando hicimos algo mal u opinamos de alguna manera que no les pareció. Además realmente nos usaron como vía de presión hacia la administración de la Universidad, expresando qué necesitaban y qué les disgustaba. No por nada en este año se cancelaron en dos periodos distintos las clases por voluntad del alumnado. Antes de este año, nunca se habían cancelado las clases porque los alumnos se viesen en alguna complicación o tuviesen el deseo de ir a ayudar (como cuando ocurrió el incendio de Valparaíso).

¿Qué significa para ti haber sido nombrado como uno de los 100 Líderes Jóvenes 2014?

Es un orgullo tremendo, no solo ser uno de los 100 jóvenes líderes de este año, sino que también ser uno de los más jóvenes -tengo 20 años- en los 13 años de historia del premio y el segundo Adolfino en obtenerlo (creo que soy el único de la UAI Viña).
Esto es un reconocimiento al alcance que tiene nuestra Federación, a cómo es un verdadero espacio para generar referentes públicos, un espacio para darle cancha a los Adolfinos para ser figuras públicas. Aquí se reconoció el avance de las Universidades privadas y, en concreto, el empoderamiento de los estudiantes de la Adolfo Ibáñez de Viña del Mar.

¿Cuáles son tus aspiraciones a futuro en el ámbito profesional? 

Quiero ser político, y si bien mi objetivo actual es ser parlamentario, no cierro las puertas a hacer política desde fundaciones, ONG o la investigación. Quiero crear una fundación sin fines de lucro que adapte espacios privados y públicos para todo tipo de discapacidades, hacer de Chile un país afable para todos aquellos que tenemos alguna discapacidad. Voy a ser sincero también, me encantaría emprender en los negocios.

¿Con qué frecuencia y qué fin utilizas las redes sociales?

Para entretenerme e informarme, todo el tiempo.

Para trabajar en la Federación, el Whatsapp fue mi mejor amigo y a la vez mi peor enemigo: organizábamos mucho por ahí y nos poníamos de acuerdo en todo, pero además eran pocos los momentos en que no recibía ningún mensaje.

Para opinar de política, ocupo el Twitter. Eso sí, no lo hago muy seguido. Es más lo que leo que lo que escribo en aquella red social, ya que soy pésimo para generar pensamientos de 140 caracteres.

¿Crees que las redes sociales representan un aporte a la política?, ¿cómo?

Son un aporte para la política, permiten que la gente se entere de manera fácil, rápida y constante de lo que ocurre a nivel nacional y de lo que opinan los parlamentarios y figuras públicas. Además permiten poder dirigirse directamente a los políticos y manifestar ideas dejándolas en conocimiento público.

¿Cuál es tu opinión sobre la política en Chile? 

Hace falta romper con el paradigma de izquierda y derecha que existe en el país. Para participar de la política, se debe dejar de creer en los fundamentalismos estatistas (aquellos que restringen constantemente la libertad de las personas) o el fundamentalismo individualista del mercado (aquel que permite que la economía sea conducida por pocos y deja ver a las personas como números sin necesidades sociales más que el dinero).

Creo que hay dejar de ver al Estado y al mercado como fines en sí mismos y darse cuenta que aquellos son sólo instrumentos para tener una sociedad feliz, libre e igualitaria en sus oportunidades.

Es la Sociedad Civil el fin que debemos perseguir, impulsar a los individuos a realizar los cambios, que se den cuenta de que es lo que hace feliz a la persona que tenemos al lado y que luchemos por hacerlo realidad. El verdadero cambio no lo conseguirá el Estado por sí solo, ni se logrará cuando tengamos impuesto un verdadero libre mercado, sino que se conseguirá cuando la sociedad se percate de todo lo que somos capaces cuando ponemos las manos a la obra.

Utilizar al mercado para generar riquezas, y al Estado para otorgarle una cara más humana a los números de la economía, siempre teniendo claro que la finalidad es la Sociedad Civil LIBRE.

En Chile tenemos innumerables casos de empoderamiento de la Sociedad Civil (Teletón, Hogar de Cristo, la ayuda en Valparaíso o la realizada para el terremoto, etc.) Somos conscientes de las bondades que genera, y hoy debemos esforzarnos para que el disfrute de estas bondades sea generalizado y constante.

¿Qué opinas sobre la relación de ésta con el periodismo de nuestro país? 

Son como uña y mugre: el periodismo es la manera que tenemos para manifestar las inquietudes de la población y de hacer visibles los problemas. Además, es el medio por el cual las personas con altos cargos pueden comunicar los cambios y recibir las quejas.

El periodismo es necesario para generar corrientes en la Opinión Pública y para informarnos de lo que se necesita a lo largo y ancho del país.

Si pudieras dar un mensaje a los jóvenes chilenos que son indiferentes frente a la política, pero que manifiestan que no les gusta la situación del país, ¿qué les dirías? 

Todos tenemos claro que es lo que nos gusta y lo que no nos gusta, todos somos capaces de identificar problemas a nivel nacional, percatarnos de que es lo que está fallando y también tenemos las habilidades para generar una solución y ponerla en marcha. Todos somos capaces de desarrollar políticas públicas y luchar para llevarlas a cabo.
La indiferencia es desaprovechar nuestras virtudes, dejar de lado el interés general y nuestra visión de futuro. Si no participamos todos jamás podremos avanzar verdaderamente, jamás sabremos qué es verdaderamente lo que quiere Chile y jamás alcanzaremos ese ideal de bienestar general ni la construcción de una verdadera Sociedad Civil.

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