La “wena” contribución de la Naty

Por | Jueves, 4 septiembre, 2014

naty

Son casi cuatro años cumplidos desde aquel día emblemático que marcó un antes y un después en las redes sociales en nuestro país. Ese video donde una chica adolescente llamada Natalia, o popularmente conocida como “Naty”, le practica sexo oral en una plaza pública de la comuna de La Reina a “Franco”, un joven de similar edad que para su fortuna no tuvo una repercusión semejante al de la emisora. Frente a una cámara VGA del promedio común de un celular de aquel entonces, estos fueron grabados por una tercera persona que rápidamente lo envió y propagó vía bluetooth a otros móviles, donde luego se despachó entre sus pares y así sucesivamente hasta formar una cadena infinita de escolares ávidos por masificar de la manera más rápida la acción de una chica de catorce años que en el contexto de un país conservador, saltara a la fama en las “social network” y sea recordada hasta hoy de una manera no muy bien vista gracias a su viralización.

Tras el paso del archivo desde uno de los móviles al computador, Natalia saltó a las pantallas de Messenger, fotologs, blogs, YouTube, diarios, radios, y finalmente: la televisión.

Es ahí cuando se marca un antes y un después en la relación de los medios con internet, ya que la pantalla chica esta vez había sido la última en enterarse y comunicar la situación. El fenómeno se dio debido a que el orden clásico fue alterado, ya que el medio masivo de mejor envergadura desde sus orígenes en la agenda setting, ésta vez había quedado atrás y al debe con la opinión pública.

El video demostró cómo internet convirtió en un abismo la brecha generacional entre quienes crecieron navegando en la red y quienes lo hicieron consumiendo los medios tradicionales. Los medios de comunicación dejaron de ser un monopolio, ya que ahora existe la posibilidad de que las noticias puedan ser generadas y transmitidas a través de cualquier persona natural e independiente, lo que se hace hasta incontrolable. Un claro ejemplo es Twitter, ya que minuto a minuto se suben miles y miles de datos con un público adicto a la información que está dispuesto a consumirlo. Pero al menos el caso va a que cada uno puede escoger con qué nutrirse.

El debate generado a raíz del caso Naty también desató una revolución en cuanto al significado del poder “subir” de manera simple y libre datos o lo que uno quisiese a una plataforma determinada, en este caso, el video. Asimismo, hasta antes de las redes, el “publicar” solo era una opción para un rango determinado de personas que tenían el dinero apropiado para tener su propio espacio en artículos o revistas. Esto es lo que abriría paso a la llamada Web 2.0.




Un comentario
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  1. No sé si el video de Natalia fue el hecho que marcó el antes y después, pero sí fue uno de los sucesos que dieron cuenta del proceso de cambio en el que estábamos inmersos.

    Es parte de la igualdad de usuarios que ahora se practica, la posibilidad que todos tienen de difundir contenido propio, como también de compartir archivos ajenos. Tal como Cobo y Pardo describen, Tim O’Reilly plantea el poder de la Web 2.0 como “su capacidad de servir un intermediario para el intercambio de datos entre usuarios”. Y esto se repite desde la inmediata propagación de noticias políticas hasta, lamentablemente, la rápida difusión del video de una adolescente.

    Publicaste tu artículo como un archivo de media, no como una entrada, ojo con eso. Además, el link de “web 2.0” está roto.

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