Carola Millán: La gente quiere las cosas para ayer

Por | Jueves, 4 diciembre, 2014

(cc) Fabián Escudero

Carola Millán es profesora de Ciencias en la Universidad Adolfo Ibáñez desde el 2010. Además, trabaja en la facultad de Artes Liberales, y en un laboratorio de investigación científica. Hoy, nos cuenta un poco acerca de la innovación en la educación chilena, todo bajo el contexto que vivimos frente a las reformas y los temas en boga que acontecen en nuestro país.

Para conocerla un poco más, aparte de su labor como profesora aquí, en la UAI, ¿tiene algún otro trabajo afuera de la universidad?

Más que como trabajar afuera, la universidad hace una cosa que se llama extensión. Todas mis actividades se relacionan con la universidad. Una de las cosas que hago en extensión tienen que ver con la difusión científica. Hago charlas, talleres en relación a mi proyecto Fondecit, o simplemente en relación a la universidad y sus investigaciones.

En la universidad existe un Departamento de Innovación & Investigación, ¿tiene esto algo que ver con su labor como científica de la universidad?

Bueno, sí. O sea, no directamente, pero está relacionado. Yo estoy bien metida en el centro de innovación a la docencia. He tenido que exponer. Y mira, cuando trabajas haciendo clases de ciencia a carreras no científicas, inevitablemente tienes que innovar. O sea, la innovación y la didáctica van de la mano aquí. Además, la visión de los ramos de ciencia en la universidad es distinta. O sea, no te vas a poner a explicarle a un estudiante de derecho o de periodismo que es el ATP en la célula, partiendo de la base de que no les interesa. Lo importante aquí es entregarles herramientas científicas, más que la teoría en sí, no que terminen entendiendo la biología. Bueno, y para eso hay que capacitarse. Yo lo hago a través del centro de innovación. Y lo otro es que al participar de la difusión de la ciencia va de la mano con todo esto. Una cosa potencia a la otra.

¿Usted pertenece también a la facultad de Artes Liberales, cierto?

Y también del departamento de ciencias. Yo juego a doble bando. Como el laboratorio donde hago las investigaciones es de la facultad de ingeniería, entonces, bueno, se relacionan ambas áreas.

Cuénteme, ¿cuál es la visión de Artes Liberales?

Mmm, la visión es una visión que no es solamente de la universidad, sino que ha sido “importada” de otros modelos extranjeros que la adoptaron hace mucho. De hecho, esta visión viene de la Edad Media. Es un modelo más bien europeo. Nuestra Decana, la señora Lucía Santa Cruz, tiene mucho contacto con Inglaterra. Ella observó que habían facultades que se enfocaban en que sus alumnos tuvieran una visión más integral con respecto a su profesión. Y como el mundo, obviamente, está más globalizado, no podemos formar “especialistas” o “técnicos”. Deben ser profesionales que sepan de todo, y esto se da a través de las artes liberales. Puede ser en función de la literatura, de la filosofía, de la historia, de las ciencias, etc. Al final, es evidente que el conocimiento así a secas, en diez años más probablemente ya esté obsoleto. No podemos pensar que se solventarán tan sólo con el conocimiento de sus carreras, y bueno, en función de eso se crea la Facultad de Artes Liberales. Es un modelo universal.

¿Entonces este “modelo” de artes liberales está presente en otras partes?

Absolutamente. Es necesario. Esta universidad le pone ese nombre, pero el fondo yo diría que está presente en muchas otras. Es importante entregar las herramientas – científicas en mi caso – para tener un profesional integral y multidisciplinario. Tienes que pensar que las problemáticas hoy en día ya no se ven como antes. Hoy un periodista tiene que poder hablar con un científico, con un ingeniero, etc. Sólo por darte un ejemplo. Hoy a nivel mundial se está tratando de alfabetizar científicamente. Hay organizaciones que están a cargo de eso porque es realmente una problemática.

Hablando de problemáticas, ¿qué le parece la situación actual del país, respecto de la educación?

Es complejo. Mira, a mí me llama mucho la atención porque de repente miro los libros de enseñanza y hay una enorme diferencia de lo que eran antes. Antiguamente los libros eran pura materia, hoy son mucho más didácticos, explicativos, llenos de imágenes. Por otro lado, yo, que hago clases en la universidad, me encuentro con casos de alumnos que no tienen los conocimientos básicos, por ejemplo, hay que enseñarles a hacer gráficos o a multiplicar en regla de tres simple, que son cosas de primero medio. No vienen preparados. Y ahí uno se hace la pregunta, en qué está pasando, dónde está el problema. Es claro que hay un cambio y un avance de aquí en comparación a diez años atrás, ¿pero por qué no se refleja? Entonces todos hablan de los mismos problemas, que los profesores no tienen tiempo para preparar sus clases por ejemplo. Te cuento, nosotros hemos intentado hacer capacitaciones a profesores de colegio, se les presenta el programa y se entusiasman mucho, pero a la hora de firmar, no pueden porque no tienen tiempo y no les dan las horas, los directores no les permiten salir.

¿Diría usted que no es un problema técnico?

Claro, al final es un problema más adaptativo. El material está. Mira, hay una mezcla de cosas que afectan. Hay profesores a la antigua, otros modernos, y otros que están ahí, al medio. Entonces pasa que los profesores que no logran actualizarse, no logran tener una conexión con los alumnos que hoy en día están altamente tecnologizados. Pero tampoco hay tiempo para que los profesores puedan actualizarse porque se la pasan todo el día, de clase en clase, reunión en reunión y llegan a sus casas a corregir pruebas, o seguir planificando. Y en estas cosas creo que todos estamos de acuerdo, es algo que se sabe y de alguna manera creo que el tema se está tratando.

¿Se refiere a las reformas?

Sí. Yo tengo amigos en el Ministerio. Se está haciendo algo importante y no se desconocen las problemáticas. El problema es que la gente quiere las cosas para ayer. Son tantos los cambios que Chile necesita en el sistema de educación… pero hay cosas que ya se están haciendo, yo te digo, tengo amigas que trabajan en el sistema y me dicen “Carola, los colegios no saben qué hacer con el material”, porque resulta que los fondos llegan, el material de trabajo llega a los colegios, y estoy hablando de colegios públicos, municipales, pero los profesores no saben qué hacer con eso, porque, volvemos al tema, no tienen tiempo de planificación o no saben usar las herramientas. Y eso, porque no pueden capacitarse. Es un círculo vicioso.

¿Qué opina de la reforma?

No la conozco tan a fondo, pero creo que hace cambios importantes. El problema, insisto, es que la gente quiere las cosas para ayer, porque piden educación de calidad, pero es como pedirle peras al olmo. Necesitamos tantos cambios que hay que partir por lo más básico. Por eso la reforma trata temas mucho más estructurales como el financiamiento, el copago, los sostenedores, el lucro, entre otros, y no la calidad en sí. Hay que reducir las horas de los profesores, capacitarlos, sí, pero primero hay que tocar los temas concretos. Resolviendo eso, a largo plazo, tendremos educación de calidad. Cuando la gente se cuenta de los que teníamos, de lo que tenemos y de lo que queremos, y tome consciencia, ahí podremos avanzar. Pero sí, yo creo que hemos avanzado.

¿Y en ese sentido usted cree que la Universidad Adolfo Ibáñez avanza en ese sentido?

No en el sentido de formación de profesores, porque aquí no se trabaja en ello, pero sí en la formación de alumnos. De todas formas, los profesores aquí están siendo capacitados constantemente. Aquí a los profesores los envían a Harvard. Bueno, ahí uno se da cuenta, al encontrarse con profesores de todas partes, de que la problemática no es solamente en Chile. Pero aquí en esta universidad sí hay un ambiente de capacitación importante. Hace unas semanas tuvimos la semana de la docencia, donde los profesores exponían lo que estaban haciendo en clases y se comparten los conocimientos y estrategias nuevas. Una vez, recuerdo, que incluso se discutía si nos gustaba o no usar tecnología en las clases, y eso me da risa porque yo creo que en unos años más eso ya ni siquiera va a ser tema. Es inherente a estos tiempos. Tiene que ser así y punto.

¿Eso sería para usted la innovación?

Sí, definitivamente. Lo nuevo, lo innovador, claramente es lo que tiene que ver con la tecnología, y en eso es donde los profesores tenemos que ponernos las pilas.

(cc) Fabián Escudero

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