2020: Una Odisea en la Educación Chilena

Por | Miércoles, 3 diciembre, 2014

(cc) Fabián Escudero

(cc) Fabián Escudero

Los cambios no son de la noche a la mañana. Cuando hablamos de la educación en nuestro país nos referimos a un problema técnico adaptativo, lo que significa que la resolución del problema se encuentra en la forma y en el fondo. No se trata solamente de dictar un par de leyes en el congreso, reescribir la constitución y regalar las matrículas y las mensualidades. Se trata de una reforma cultural.

                “Gobernar es educar”. Ese fue el lema de Pedro Aguirre Cerda al ser electo en 1938. No cabe duda de que la educación ha sido – y es en la actualidad – uno de los temas más importantes y relevantes para nuestro país. Ha sido reformada cientos de veces en favor de los ideales que han regido nuestra tierra en estos doscientos y algo años que estamos contando. Hoy mismo se vive una crisis importante respecto a lo que depara en el futuro de la educación pública y dos bandos se enfrentan arduamente por imponer un modelo que podría marcar a toda una generación. Corrijo, no “podrían”: lo hará.

Tal vez uno de los hitos más grande en materias de la educación fue el movimiento estudiantil del 2011. No sólo porque haya convocado a un número no menor de estudiantes – también profesores, especialistas, trabajadores, etc. -; tampoco es porque sus dirigentes hoy en día son figuras relevantes en la política; y aunque tiene mucho que ver, no es solamente porque hubo paros y tomas efectivas durante aproximadamente siete meses en las universidades más importantes del país. Lo que vale la pena en todo esto es que, de una vez por todas, se instaló un tema en la agenda pública, y es un tema que continúa vigente hasta el día de hoy. Destaco esto porque una de las gracias del movimiento estudiantil del 2011 fue la potencia ciudadana que le dio un respaldo innegable. Nadie podría cuestionar los dolores de cabeza que le proporcionaron al gobierno de Sebastián Piñera y a su incontable número de ministros de educación. El 2011 fue EL AÑO de las movilizaciones, y esto no es importa porque una de las materia primas de la organización ciudadana fue el uso de las redes sociales. Cómo olvidar las famosas marchas y convocatorias, cada una más llamativa que la otra. Y así como el movimiento estudiantil fue el precedente para las campañas políticas de Giorgio Jackson, Camila Vallejos y Gabriel Bóric; así como también puso un sinfín de proyectos de ley en el tapete del Congreso – que los recojan o no es otro cuento -; el movimiento estudiantil nos trajo a Educación 2020.

 

Educación 2020

 

“Educación 2020 es una fundación sin fines de lucro, originada por un movimiento ciudadano, que busca la calidad y la equidad en la educación chilena. Educación 2020 trabaja impulsando políticas públicas que apunten a conseguir este cambio y movilizando a la ciudadanía para que lo exija”. Más claro, imposible. Educación 2020 recoge la esencia del 2011 y la plasma en una organización que no se queda con el romanticismo del revolucionario de las calles. Constituida por todos, está “dirigida” por académicos y especialistas en el área de la educación: “Educación 2020 está compuesto por un Directorio, un staff de profesionales, voluntarios que donan horas de trabajo y más de 80.000 chilenos adherentes”. Tal como decíamos, la esencia está en la colaboración ciudadana y en la consideración de la voz del pueblo – esto sin caer en un discurso político ni populista, sino sincero y fundamentado en el ideal concreto de la democracia, tomando modelos aplicados en países desarrollados y progresistas como Finalandia.

El modus operandi de Educación 2020 radica en la participación activa de esta voz ciudadana. Tiene que ver – como explicábamos antes – con esta democratización de la educación y todo lo que le concierne. Tal como citábamos a Pedro Aguirre Cerda al comienzo de este artículo, la educación no radica solamente en lo que acontece dentro de un aula de clases, sino que engloba a la población desde esferas tales como la cultura, la política y el conocimiento, cumplimiento y demanda de sus deberes y derechos. Por ello esta organización sin fines de lucro tiene una participación activa en la propuesta de leyes, casi como un ente legislador – más bien simbólico, estamos claro – frente al poder legislativo del país.

 

Las trincheras

 

            Los focos principales en los que Educación 2020 se centra son:

– Propuestas de políticas públicas educativas | Área de Política Educativa y Observatorio Legislativo

– Ciudadanía activa | Área de Comunicaciones y Ciudadanía

– Centro de Liderazgo Educativo | Área de Proyectos y Apoyo Educativo

Estos tres focos son emblemas claros de lo que Educación 2020 es, o más bien quiere representar. El primer punto sobre el Área de Política Educativa y Observatorio Legislativo establece el interés en que las ideas ciudadanas sean abaladas por el parlamento. Es decir, hacer uso legítimo de la democracia.

El segundo punto es el que más nos interesa. Área de Comunicaciones y Ciudadanía. Hablando de comunicaciones, como periodistas, entendemos lo importante que es el desarrollo de las comunicaciones en un país. Así mismo, Educación 2020 se encarga de dar a conocer informaciones relevantes a la educación al ciudadano promedio, mantenerle informado y enseñar de forma didáctica e innovadora, de manera que el chileno común y corriente, sea un ciudadano informado y educado. Volvemos a la cepa: Gobernar es educar.

Lo tercero – no menos importante – es el área de Proyectos y Apoyo Educativo, que consiste en el reforzamiento de las escuelas públicas y los colegios vulnerables, capacitando así las direcciones y a los sostenedores de los establecimientos, para asegurar así una educación de calidad para todos, como es la visión central de la organización.

 

2020

Los cambios no son de la noche a la mañana. Cuando hablamos de la educación en nuestro país nos referimos a un problema técnico adaptativo, lo que significa que la resolución del problema se encuentra en la forma y en el fondo. No se trata solamente de dictar un par de leyes en el congreso, reescribir la constitución y regalar las matrículas y las mensualidades. Se trata de una reforma cultural, transformar el fondo del chileno y no sólo la fachada. Volviendo al presidente Aguirre Cerda, “gobernar es educar”. Tal vez, para mejorar la educación en Chile, hace falta educar al chileno.

(cc) Fabián Escudero

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